CRIAR A MI HIJO CON APEGO

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CRIAR A MI HIJO CON APEGO, LO LLEVA A SER UN ADULTO MÁS EMPÁTICO O DISCIPLINADO?


La crianza y el Apego

kangutingo Artículo de @kangutingo en Facebook
2020-05-01 Un tema muy de moda es el de la crianza con apego, pero siguen siendo muchos los aspectos a conocer al respecto y los puntos de vista que se tienen. En las siguientes líneas daremos cuenta que todo es un abanico de opciones y que son muchas las circunstancias que entran en juego y definen el comportamiento final sobre los hijos. La balanza puede estar orientada a la elección de vínculos estrechos de los padres con el bebé, entonces lo que se piensa lleva a tener adultos más empáticos y disciplinados; pero por otra parte está quienes tienen un pensamiento opuesto al respecto.
Author:
kangutingo
Los bebés viven e intercambian a través de los estímulos que reciben con sus sentidos, es a través de este acto que ellos se relacionan con el mundo; responden a una sonrisa, una caricia, a lo que sus ojos ven; pero sin duda que sus padres saben esto. Y ante todos estos estímulos es cuando entra el juego de cómo ahondar en ellos, la crianza con apego toma sus bases en el acto más fundamental de todos, la lactancia; y de la mano de ella viene el abrazo, el dormir con el bebé y surgen una pregunta: hasta dónde es bueno todo esto a medida que crece tu hijo. Lo que sin duda es concluyente es el hecho de que cada niño es un mundo y desde luego sus padres, entonces hay un infinito de posibilidades al respecto, que atreverse a considerar un método suele ser algo complicado. Tomemos por el ejemplo el llanto del bebé, que sin duda es una manera de comunicarse, de manifestar una necesidad u inconformidad y ante ello está la pregunta: debe dejarse llorar al niño? Si se le mima, es mal criarlo?, dejarle llorar ayuda a sus pulmones?, los brazos le mal acostumbran? Eso creará personas inseguras?. Y pues como cada niño es un mundo cuál es el método a tomar? Hay quienes decididamente siguen su instinto o lo que les dicta su corazón y van dando cuenta lo que hace bien a sus pequeños. Lo acercarán a su pecho, lo abrazarán, le mirarán a los ojos, en fin; cada uno definiendo su método. En cuanto se aborda el tema del apego es importante entender la, quizá, delgada línea que puede ofrecer este concepto. Vulgarmente la crianza con apego es la que se relaciona con el tema de la lactancia materna y la otra es una teoría de los años setenta y que hace mención a la creación de vínculos afectivos durante los primeros años de vida del niño. Y por supuesto esto ha conllevado a un objetivo claro de tales ideas, es decir, de si dicho apego es seguro o inseguro. Así pues, lo verdaderamente importante más allá de si toma del biberón, o disfruten de su cuna, o tomen el pecho o duerman con sus padres, es cómo responden éstos a las necesidades del niño. Y esto trae consigo el manejo de una crianza respetuosa, que es la tarea ardua que recae sobre los progenitores. Es decir, sin forzarles; ya que de esa manera se crean bases más puras que en el futuro del niño le permitirán actuar con autosuficiencia, con respeto propio, siendo más empáticos, siendo más ellos mismos. A esto ha de llegarse con el apego seguro. Todos los actos hacia el niño, llevarán sin duda un grado de apego por eso lo trascendental a tener en cuenta es “cómo lo haces”. Y adentrando en ese cómo, tocamos la empatía, pues la purificación de la comunicación con tu hijo te conducirá a responder de manera eficiente las necesidades que él requiere. Saber por qué tu pequeño tiene necesidades, eso es ir un paso más allá. El saber estar en cada situación, porque la carga emocional es la que define la respuesta acertada, tu hijo puede estar pidiendo pecho; pero debes estar ahí para él con todo el amor, de esa manera comprendes la verdadera necesidad y no sólo queda en un acto vacío. A todo esto le acompaña un instinto que sin duda en cada caso es una luz diferente, alejado de fórmulas preestablecidas pues es evidente que lo que convenga a tu hijo no servirá a otro o de ser así es muy seguro que deba cumplir ciertas características propias para él, y todo porque los síntomas tienen causas diferentes, como hemos mencionado, cada uno es un mundo. Por ejemplo, si un niño no puede dormir es posible que se deba a problemas fisiológicos, o tenga miedo, o porque no quiera estar solo y en cada caso hay una solución. Cada padre deberá entonces aprender a leer entre líneas a su hijo, descifrarlo y hallar la comunicación justa; por supuesto al tiempo se irán identificando los límites para dirigir adecuadamente al niño a un mejor bienestar. Así él sabrá lo que se espera que dé y esa semilla de identidad será la que lo define más adelante. Pero insistimos, no hay nada escrito y todo va guiado por el instinto, el mundo de los niños es muy diferente al de los adultos; por eso es relevante aprender a empatizar con tu hijo, aprender de ellos para ir fortaleciendo su frágil universo. Entonces cómo educar a los niños?. Es más sencillo si asociamos el término educar a acompañar. Y esto es permitirles ir a su ritmo, sin imponer métodos, escucharles el alma y dejarles tener su propio color. Y vamos trasmitiendo al niño con el ejemplo, “tú le respetas y el aprende a respetar”. Educarlo es una tarea de vida que va difundiendo las semillas para su comportamiento futuro, entonces cada movimiento debe tener esa energía positiva que incentiva y motiva, todo dentro los límites porque seguramente hay cosas que se presentan y que deben ser corregidas sin más, por ejemplo las pataletas, las palabrotas; enseñar la coherencia en cada acto de vida de forma natural. Y es innegable que el niño copia lo que hace el adulto, como reza el dicho “la palabra educa pero el ejemplo arrastra”, entonces es de tener en cuenta que se debe estar muy ligado con lo que se dice a lo que se hace, el niño indefectiblemente aprende en ello. Así irá entrando en el autocontrol, pues algo dentro de sí le llama a ese movimiento, y se dará cuenta que la vida tiene su cuota de frustración e irá aprendiendo a gestionarla. Irá armando de adentro hacia afuera, que es lo más importante, y lo hace mientras te observa. Entonces, qué se puede consentir y que no? Si mimamos mal criamos al niño?. Es abiertamente claro que lo que corresponde a las caricias, dar besitos, acompañar al niño es mimarlo y criarlo bien; todo esto ayuda a desarrollar hormonas de buenas energías que le ayudan a crecer felices. Y aquí los adultos son quienes deben ser el sostén en cuanto respecta al bien entender las frustraciones para corregirlas adecuadamente en el niño, para trasmitir el mensaje de forma consecuente, y se hace referencia a que no es para echarse a perder porque el niño hace cosas de niño, entonces el objetivo se dirige a cómo actúa el padre frente a esos actos, y esto se define en una frase muy puntual “haga o actúe como a usted le gustaría que actuase el niño”. Si le gritas, el aprende a gritar, si le castigas el aprende a castigar, ahora lo entiendes mejor, cierto?. Se debe ser muy cuidadoso con el castigo, algo que en verdad debe ser erradicado, de ahí la importancia de los límites, deben alcanzarse consecuencias pedagógicas y no castigos que develan luego humillación, así lo ve el niño y de ahí se desprende la rabia y consecuentemente actores menos enriquecedores. Si un padre se siente frustrado en algo con su hijo y lo castiga, el automáticamente aprende que cuando a él le frustran entonces pega y es eso lo que no se quiere enseñar. Mejor usarse la herramienta más sólida como lo es la comunicación sana y trasparente, ella empieza con el ejemplo que se le da. Y saber comprender que el niño puede equivocarse, que hace parte de la vida y hay que saber interiorizar el equivoco como instrumento de aprendizaje. Sin duda que los niños criados en el apego deben tener límites, el objetivo primordial es aprender el respeto hacia ellos mismo y los demás, tener empatía sin minimizar actos porque se consideren solo cosas de niños. Así tendrán aprendizajes de vida, que frustrarse les ayuda a crecer y les da vitalidad que crea bases concretas para la vida adulta y de esa manera conducirse en todos los aspectos de la vida de la mejor manera. En cuanto a proteger demasiado a los niños, se cree que conlleva a individuos inseguros; pero la línea es igual delgada en este aspecto puesto que existen cosas que son de absoluta necesidad como tomarle de la mano para cruzar la calle, abrigarle en una helada y cosas así. Pero en cuanto a los deberes es donde se debe ser más puntual exigiéndole sobre tales responsabilidades y no estarle salvando de todo, pues ello conduce a que tenga comportamientos dominantes y que finalmente conduzca a que no sepa qué es la vida, en medio de sus derechos y deberes. Pero insistimos, es cada padre y madre quien va entrando en el mundo del niño definiendo las medidas justas para irle llevando. A todas estas los padres siempre pueden estar sintiendo si están actuando de la manera correcta, subyace un miedo que dificulta la labor de si acaso le sobreprotejo o le traumatizo; pero hay que tener muy presente que el niño sufrirá tales consecuencias si es que lo hacemos de manera voluntaria y premeditada y todo eso cambia cuando se usa el diálogo preciso, la comunicación justa y actuamos desde la conciencia; pues el niño es altamente preceptivo a la intención positiva, él sin duda siente y sabe cuándo haces lo mejor para él y todo debe derivarse desde el amor. Y pues bien, el complemento ideal llega desde el entorno; primero permitiendo que socialmente la maternidad tenga más tiempo a ser un y estar con el niño; desde luego igualmente con la paternidad. Y luego yendo más en el tiempo, que la educación más tarde les respete su desarrollo con nuevas pedagogías que conozcan su infancia y le permitan ser. Una educación que se adapte al niño, ello fortalece lo preestablecido por los padres y hace chicos y chicas más felices, más amorosos y más humanos.
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